sábado, 25 de abril de 2015

11:00 a.m. En ayuno total. Récord: 11 horas.

Fui a la Cruz Verde Santa Lucía a consulta médica. El Doctor me preguntó qué me dolía. Le dije que el tórax, a lo largo del esófago y al fondo del paladar. Ordenó que se me tomara la presión y se me realizara un electrocardiograma. Dice que todo está bien. Que el dolor se debe a un reflujo estomacal. Me recetó Omeprazol. Una cápsula de 20 g cada 24 horas en ayunas. Ya me tomé la primera hoy 25 de abril de 2015, a las 10:30 a.m. Luego para cumplir con el requisito de comer algo después de ingerir la cápsula de Ommeprazol, me comí dos rebanadas de panqué y unos tragos de leche. Para luego continuar con mi experimento de no ingerir comida ni agua durante las próximas 24 horas. No he fumado cigarrillo alguno y espero no volverlo hacer nunca. También me citó el Doctor para el próximo lunes, en ayunas, para que se me realicen otros estudios o análisis clínico-laboratoriales.
Así que tengo que comer algo para poder defecar y llevar la muestra de excremento y orina el próximo lunes a las 9:00 a.m., en ayunas, en la Cruz Verde.
Esta salida de mi burbuja, me ha servido de mucho, en primer lugar para caminar, ya que este ejercicio fortalece las piernas. También me ha servido para distraerme. Ya recogí el reloj de pulsera que dejé en Tesistán para que le cambiaran la pila y le saqué duplicado a la llave de entrada para dársela a mi hijo Salvador ahora que se venga a vivir conmigo, según sus planes.
Tal vez el experimento se ha suspendido, sin embargo, me ha sido de mucha utilidad, ya que a partir de hoy sólo ingeriré pequeñas dosis de comida y bebida, para no convertirme en una fábrica de excremento y orina, ya que antes visitaba el WC hasta 3 veces al día. Hoy lo hago una vez cada 24 horas o más. En una ocasión me tardé más de 48 horas sin poder defecar, aunque tenía ganas. Lo que pasó fue que un día antes me había comido toda una tablilla de chocolate, esto ocasionó la formación de grandes bolas de excremento, duras, casi como una piedra, difíciles de expulsar por sí solas, pues eran más grandes que el orificio anal. Tuve que ayudarle a mi estómago a evacuar, poniéndome un guante de hule y extraer con los dedos las bolas de excremento, desde la bolsa anal.
Todo esto para mí resulta novedoso, puesto que durante mis 68 años de edad, han sido contadas las veces en que he acudido a consulta médica y a exámenes clínico-laboratoriales.
Me estoy dando cuenta que las ganas por fumar comienzan después de ingerir algo de comida. Estas ganas me las quito tomando agua. Así que prefiero tomar agua que fumar. Con esto se suspende el experimento definitivamente.
De todos modos seguiré escribiendo aquí sobre los resultados de las visitas al Médico.



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